Costes operativos en última milla: dónde está el ahorro real
El gasóleo es el número que miras cada semana porque cambia cada semana. Mientras tanto, el coste de una hora de conductor y el de poner una furgoneta en la calle llevan años subiendo sin parar. Y en reparto urbano casi todo ese coste lo pagas igual hagas 40 entregas o 80. Ahí está el ahorro que no aparece en la factura del surtidor.


Por Xavier Ruiz
Fundador de Routal. Ayudo a empresas logísticas a ser más eficientes mediante tecnología y metodologías ágiles. LinkedIn
Pregunta en cualquier comité cómo van los costes de la operación y la respuesta empieza por el gasóleo. Es normal: cambia cada semana, sale en las noticias y tiene una factura con su número bien grande. A 2€ el litro, además, duele de verdad.
El problema es que el gasóleo se ha convertido en la excusa perfecta para no mirar el resto de la factura. Y el resto de la factura lleva años subiendo sin hacer ruido.
El gasóleo sube y baja. Lo demás solo sube
Tres datos de los últimos meses en España:
- El coste laboral por hora efectiva en transporte y almacenamiento encadena cinco años al alza. En el segundo trimestre de 2026 subió un 3,8% interanual.
- El salario mínimo ha pasado de 900 € en 2019 a 1.221 € en 2026. Un 36% en siete años.
- Los seguros subieron un 8,8% interanual en el primer trimestre de 2026.
El combustible es volátil: se dispara un trimestre y se relaja al siguiente. Los salarios, los seguros y el precio de una furgoneta nueva no se relajan. Van en una dirección.
Y hay un detalle que cambia la conversación entera: en la estructura de costes que publica el Ministerio, personal y combustible van casi parejos en un camión de larga distancia. Pero tú no haces larga distancia. Haces reparto urbano, con pocos kilómetros a baja velocidad y muchas paradas. En ese perfil el combustible pesa mucho menos y el tiempo pesa mucho más.
En reparto urbano, casi todo el coste es fijo por jornada
Haz el cálculo con una furgoneta tuya.
Conductor. Un conductor de reparto sale por unos 33.000 € al año de coste empresa. Entre 220 jornadas efectivas, son 150 € al día.
Vehículo. El TCO de una furgoneta diésel de flota se mueve entre 0,38 y 0,45 € por kilómetro, contando amortización, seguro, mantenimiento y neumáticos. En una jornada urbana de 110 km son unos 46 € al día.
Total: 196 € por poner esa furgoneta en la calle. Los pagas igual si hace 40 entregas que si hace 80.
Ese es el número que gobierna tu economía, no el del surtidor. Y su consecuencia directa es simple: cada parada extra que cabe en la misma jornada baja el coste de todas las demás.
Dos formas de bajar el coste por entrega, y no valen lo mismo
Con esos 196 € al día, con 65 entregas el coste sale a 3,02 € por entrega. Con 75, a 2,62 €. Cuarenta céntimos de diferencia sin tocar el surtidor.
Ahora la otra vía. Esa misma furgoneta consume unos 9,3 litros al día. A 2 € el litro son 18,6 € de gasóleo. Recorta un 10% de los kilómetros y te ahorras 1,86 € diarios: menos de 3 céntimos por entrega.
La misma ruta, dos palancas, catorce veces de diferencia.
El combustible es un ahorro. La productividad cambia la unidad económica de la operación.
No es que ahorrar gasóleo esté mal. Es que si esa es toda la conversación, estás optimizando la línea pequeña y dejando quieta la grande. Si quieres poner números a la tuya, empieza por calcular tu coste real por entrega: casi siempre es más alto de lo que crees, y casi nunca por el combustible.
Lo que pasa de verdad cuando baja el coste por entrega
Aquí es donde la cuenta deja de ser un ejercicio de ahorro.
Creces sin comprar flota
Una flota de 10 furgonetas que pasa de 65 a 75 paradas por jornada hace 100 entregas más al día con el mismo personal y los mismos vehículos. A 65 entregas por furgoneta, eso equivale a una furgoneta y media que no compras y al conductor que no tienes que encontrar, formar y esperar que se quede.
Piénsalo en la dirección contraria. Si el año que viene tu volumen crece un 15% y tu productividad no se mueve, la única salida es comprar. Inversión, plazo de entrega, alta de seguro, contratación en un sector donde encontrar conductores cuesta. Todo eso es dinero, pero sobre todo es tiempo que no tienes.
Dejas de ir al límite
La punta del viernes. La baja de un conductor. El pedido de las 7 de la mañana que revienta el plan del día. Una operación que va al 100% de su capacidad no tiene dónde meter nada de eso, así que lo paga con horas extra o con un subcontratado a precio de urgencia.
Esa holgura del 15% no es solo margen: es el colchón que convierte un imprevisto en un ajuste del plan en lugar de en una tarde de incendios. Es la diferencia entre una operación que aguanta y una que depende de que no pase nada.
De dónde sale esa productividad
No sale de correr más ni de apretar al conductor. Sale de quitar el tiempo que hoy se tira:
- Secuencia y ventanas realistas. Un orden de paradas que respeta el tráfico real y las franjas del cliente elimina las vueltas atrás y las esperas.
- Menos segundos intentos. Cada entrega fallida se paga dos veces. Avisar con un ETA fiable es lo que más sube la tasa de entrega en primer intento.
- Menos tiempo de despacho. Las dos horas de montar rutas cada mañana son coste puro, y además concentran el riesgo en la persona que sabe hacerlo.
- Replanificar durante el día sin rehacer el plan entero cuando entra un urgente.
- Datos de ejecución para saber qué rutas van sobradas y cuáles van ahogadas, en lugar de suponerlo.
Si quieres ver el cálculo completo con todas las palancas, lo desglosamos en cómo calcular el ROI de un proyecto de optimización.
Qué medir a partir del lunes
Cuatro números. Si solo puedes seguir cuatro, que sean estos:
- Entregas por vehículo y jornada. Es tu productividad, sin adornos.
- Coste real por entrega. Todo el coste del mes dividido entre las entregas que llegaron.
- Tasa de entrega en primer intento. El fallo más caro y el más fácil de bajar.
- Horas de planificación a la semana. Coste invisible y riesgo de persona clave a la vez.
Tienes el detalle de cada uno en la guía de métricas de última milla.
El precio del gasóleo no depende de ti. El número de entregas que hace cada furgoneta al día, sí. Y es el que decide si el año que viene compras furgonetas o compras margen.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto pesa el combustible en el coste de una operación de reparto?+
Menos de lo que parece. En transporte de larga distancia el combustible y el personal van casi parejos, pero en reparto urbano se recorren pocos kilómetros a baja velocidad: el peso se lo lleva el coste fijo de la jornada, es decir el conductor y el vehículo. El gasóleo suele quedarse por debajo del 10% del coste de un día de ruta.
¿Qué es el coste fijo por jornada y por qué importa tanto?+
Es lo que te cuesta poner una furgoneta en la calle un día, hagas las entregas que hagas: el coste empresa del conductor más la amortización, el seguro, el mantenimiento y los neumáticos del vehículo. Ronda los 196 € diarios. Como no cambia con el número de paradas, cada parada extra que metes en la jornada baja el coste por entrega.
¿Optimizar rutas sirve solo para ahorrar combustible?+
El combustible es la parte pequeña y la más visible. El efecto grande es de productividad: mejor secuencia, ventanas horarias realistas y menos segundos intentos hacen que quepan más paradas en la misma jornada. Eso baja el coste por entrega y libera capacidad que antes comprabas con otra furgoneta.
¿Cómo se traduce la productividad en menos riesgo operativo?+
Una operación que va al 100% de su capacidad no tiene dónde meter la punta del viernes ni la baja de un conductor. Cada imprevisto se paga con horas extra o con un subcontratado a precio de urgencia. Si el mismo equipo hace un 15% más de entregas, ese margen se convierte en el colchón que absorbe los imprevistos.
¿Qué métricas debería mirar para saber si voy bien?+
Cuatro: entregas por vehículo y jornada, coste real por entrega, tasa de entrega en primer intento y horas dedicadas a planificar. Las cuatro se mueven juntas y son las que explican por qué el coste sube o baja. El precio del gasóleo, en cambio, no depende de ti.
El coste laboral por hora en transporte encadena cinco años al alza y el SMI ha subido un 36% desde 2019. El gasóleo sube y baja; lo demás solo sube.
Poner una furgoneta en la calle cuesta unos 196 € al día entre conductor y vehículo, y los pagas igual hagas 40 entregas o 80.
Recortar un 10% de los kilómetros ahorra unos 3 céntimos por entrega. Pasar de 65 a 75 paradas en la misma jornada ahorra 40. Catorce veces más.
Cuando baja el coste por entrega no ganas un ahorro: ganas capacidad. Diez furgonetas con diez paradas más al día equivalen a una furgoneta y media que no compras.
Esa holgura es también lo que absorbe la punta del viernes o la baja de un conductor sin horas extra ni subcontratados de urgencia.

Por Xavier Ruiz
Fundador de Routal. Ayudo a empresas logísticas a ser más eficientes mediante tecnología y metodologías ágiles. LinkedIn
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